Como está pasando últimamente
en el universo de la lectura de ficción, existen unos patrones de
éxito, que permiten que una saga de ficción sea leída y esperada
por los amantes de la historia inventada. Cada autor tiene su propia
imaginación pero, ¿es verdad que las últimas sagas de ficción
presentan similitudes a la archiconocida saga “El señor de los
anillos”? La respuesta es sencilla: Sí y no. Digo sí, porque el
molde de estas novedosas sagas tiene sus raíces en la trilogía creada
por J.RR Tolkien. Desde la situación geográfica hasta el argumento,
se asimilan con dichos libros. Por ejemplo, Canción de Hielo y
Fuego, la saga con mayor éxito en la actualidad, creada por G.R.R
Martin, es un caso bastante claro. Su situación en el mapa, está
descrito como una península alejada. ESDLA (vamos a abreviar El
señor de los anillos), cuenta que el lugar donde va a suceder la
historia se llama Tierra Media, y, según el propio Tolkien, es un
continente alejado. Ambas situaciones tienen algo en común: Los
territorios están divididos por fronteras naturales, y en los dos
lugares hay territorios peligrosos. El siguiente parecido lo
encontramos en la creación de los personajes que habitan esos
mundos. Si bien es cierto que ESDLA se centra en el mundo mágico,
con personajes tales como orcos, hobbits, elfos, etc, CDHYF le da más
importancia a personajes paranormales, como uros, y unos extraños
personajes, Los Otros, seres muertos de piel blanquecina y fría,
aunque también presenta seres mágicos, como gigantes. Con lo cual,
las dos sagas tiene en común que, los autores no se conforman con el
ser humano, sino que le dan vida añadiendo seres mágicos y
mitológicos. Y, finalmente, el argumento. Quizá hay un resumen que
sirve para definir las dos historias. Una guerra, que afecta dos
territorios. En el caso de Canción de Hielo y Fuego, comienza siendo
una guerra entre dos bandos, y al final acaba con cinco reyes
enfrentados.
Por otra parte, digo que no son
lo mismo, porque cada autor presenta la historia de una manera
distinta. Tolkien presenta un argumento un tanto aventurero, mientras
que Martin busca la crudeza, con capítulos llenos de violencia,
pasión, y brusquedad en el diálogo. En conclusión, toneladas de
diversión nos esperan con estas verdaderas obras de arte.
Jorge López Migallón.
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